Cómo pasar la cuarentena… la versión de una hdp

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A continuación unos tips para los que exigieron quedarse en casa y dejaron a los ricos de sus jefes llorando porque no sabían cómo cortar una palta. ( Respondiendo al texto de Maki Miro Quesada que publicó en PERÚ21)

Por: Eunice Ferreyra

«Todos somos expertos en el tema», comenta la señora que tiene casa de tres pisos, el parque de veinte hectáreas, los 3 perros y el marido de 80 años, mientras se queja de que la verdadera experta, la ama de llaves (ahora también denominada «hdp» por ella), exige el derecho a pasar cuarentena en su domicilio.

Lo leo y lanzo un grito desde mi habitación. Perú21 no solo ha permitido que una publicación tan clasista llegue a todos los rincones del internet, también que su opinión está disponible en todos sus diarios impresos.

Solución: empezar a atacar el stock de libros empolvados que tengo. Leer en serio. Quizás me salve del coronavirus, pero termino consciente de la terrible realidad que excretan las clases sociales; en las que el apellido compuesto te da el permiso de ningunear la vida de una trabajadora del hogar, solo porque tú le pagas «el sueldo de ministro» y, por ende, eso te exonera de exigir tus derechos laborales.

Así que dejo algunos tips para los HDP que exigieron quedarse en casa y dejaron a los ricos llorando porque no sabían cómo cortar una palta.

Regla 1. Evadir influencers

Les pagan por comer quinua, preguntan si las trabajadores del hogar pueden transitar con normalidad a su «centro de trabajo», como si limpiar la caca pegada de su inodoro cada 12 horas sea una actividad indispensable para combatir la pandemia. «La clase alta también se ve afectada», publican en sus historias. Yo también lloro, pero no porque no tengo plata para comer, lloro porque nadie me cocina. (Una publicación más con promociones de Kits de supervivencia a $30.00 para la pandemia y me da una crisis.)

Regla 2. Nunca quedarse el día entero en depresión

Hacer la cama y ducharse. Hago ejercicio de aplicación de celular en casa. No tengo lavadora, porque no tengo dinero para comprarme una, así que alterno entre pantalones percudidos y mi polo de Educación Física de mi colegio nacional de cono que aún no boto para usarlo de pijama/diario. Darme cuenta que no tengo trabajo porque nunca me quisieron dar un contrato y ser consciente que si lo acepté era porque necesitaba el dinero. Ir a comprar, contar los soles. Comer pan con libertad. Recordar recetas de mi vieja, lavar los platos, regar mis dos plantas sin macetero.

Me encantaría cosechar tomates y frambuesas, pero lo único que me brinda esta temporada es el recibo de alquiler que tengo que pagar. Ya no puedo ir a terapia porque no puedo salir, me siento muy pequeña en la habitación. No tengo dinero para mis medicinas, así que me acerco a la ventana para recibir un poco de sol. Al menos comí, al menos estoy viva.

Regla 3. Me doy mis gustos

No tengo Netflix, no tengo tampoco con quién compartir Netflix. Así que veo una película en Popcorn Time, un Netflix sin paga. Converso con mis compañeras de cuarto, hacemos chanchita para comprar galletas de la panadería. Acaricio a mi gata y le pido que me disculpe por no poder comprarle otra bolsa de arena. Recojo su caca y soy consciente de que solo lo hago porque ella no puede cagar en el water.

Sigo leyendo, escribo poesía, lloro porque no tengo a mi familia cerca y tampoco sé como están. Entro a redes, me doy el gusto de dar mi opinión crítica sobre el último video de Bad Bunny. Me gana el sueño. Antes de dormir sonrío porque al menos tengo cama y comida para los siguientes 13 días de cuarentena. Soy consciente de mi privilegio.

Regla 4. Dedicarle una nota a Maki Miro Quesada

Por su oda a la inutilidad, el clasismo y la falta de empatía con la clase trabajadora. Donde importa más la vida de quien paga que la vida de quien trabaja. Dedicarle un par de párrafos sobre otra realidad, en la que la gente de a pie no tiene un ático para caminar ni tiempo para revisar su libreta de primer año en el Villa María. En la que mi tía está vendiendo papas para sobrevivir, en la que mis primos tienen que recibir el bono económico para comer este mes.

Una realidad en la que exigir tus derechos es ser «hdp».


Eunice Ferreyra: estudiante de psicología, investigadora social, activista en Colectivo Feminista UPN y bombero voluntaria.